Julio De Caro

¿Qué apuro hay? El tango siempre te espera

Es algo así como una gran cucharada de dulce de leche o las milanesas de la abuela. ¿Viste  esa sensación familiar que te deleita cuando te ofrecen un mate? De inmediato, te sentís como en casa. Ya no importa en qué lugar te encuentres. Ese cálido sentimiento va con uno, te persigue cual sombra, pero sin jorobar. Y de repente suena un bandoneón. ¡Pucha! Esa extraña sensación se vuelve a materializar. Ese sonido, de a ratos tristón, de a ratos alegre, te recuerda quién sos, de dónde venís y tu lugar en el mundo. Esos acordes son el símbolo de tu identidad. Y ya no te sentís solo. Dejás que el bandoneón termine de sonar.
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