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Punk, feminismo y disidencia: de las Pussy Riot a la escena local

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Desde su nacimiento y difusión en las décadas de los 70 y 80s, el punk se alzó como portavoz del descontento social. No sólo con críticas al sistema económico y la clase política, sino volviendo la mirada a la propia industria discográfica. En sus facetas más subterráneas, el grado y el contenido de las críticas siempre fue más radical que lo que el mainstream aprendió a capitalizar. Allí aparecieron, antes que en otras expresiones culturales masivas, los tópicos del feminismo y voces disidentes de quienes optaron por hacerlo ellas y ellos mismos (DYI). En las siguientes líneas aportaremos un pantallazo global sobre alguna de sus expresiones.

El domingo 18 de marzo Rusia reeligió como presidente a Vladimir Putin, quien ejercerá el cargo de premier ruso por cuarto período consecutivo, alcanzando así, al finalizar este nuevo mandato, casi un cuarto de siglo al mando de la nueva-vieja potencia mundial. Ríos de tinta se han escrito sobre las políticas de censura y persecución del Kremlin a expresiones disidentes, particularmente en lo que atañe a la diversidad/disidencia de géneros y el feminismo. Una de las expresiones más difundidas tanto de la resistencia como de las respuestas represivas, es la agrupación punk feminista Pussy Riot, que horas después de las elecciones le dedicó un videoclip al primer mandatario, escribiendo un nuevo capítulo en su serie de críticas a la sociedad occidental posmoderna.

“Seis años vamos a luchar

Seis años no vamos a obedecer

Seis años voy a hacer una pandilla

Seis años no vamos a comer restos”

(Elections, canción de las Pussy Riot en ocasión de la nueva victoria de Vladimir Putin)

 

Una plegaria punk

Cien años después de la revolución, el panorama ruso dista de ser una sociedad que goce de plenas libertades. Acabar con el zarismo de la vasta y rezagada Rusia de aquel joven siglo XX, implicaba barrer con sus leyes y esquemas sociales: entre otras reformas, la homosexualidad dejó de ser una figura definida por el Código Penal, y se legalizó el aborto. La primavera bolchevique duró poco, y el estalinismo redefinió el rumbo que tendrían los sucesivos gobiernos, comunistas o capitalistas, en torno a los derechos de las mujeres y la comunidad LGTTBIQ. Con movimientos intermedios, la línea no serpentea mucho entre la tipificación de la homosexualidad como delito en tiempos de Joseph Stalin y la aprobación de una ley que despenaliza las golpizas de hombres a mujeres en 2017 (aquellas “disputas familiares con consecuencias menores”, según Elena Mizúlina, impulsora el proyecto en el parlamento ruso).

La homofobia y la misoginia oficial son respaldadas y reforzadas por la iglesia ortodoxa rusa, principal institución religiosa del país. No hay futuro si nos mofamos de nuestros lugares sagrados, declaró un jerarca eclesiástico en una celebración luego de que encarcelaran a tres activistas señaladas como integrantes de Pussy Riot, que habían irrumpido en el altar de la Catedral del Cristo Salvador para interpretar la canción Virgin Mary, put Putin Away! (Virgen María, ¡echa a Putin!).

Pussy Riot puede definirse como un movimiento contracultural cuya superficie muestra a una banda punk de mujeres encapuchadas (por lo antedicho, está de más aclarar los por qué), con letras críticas del sistema y sus representantes. Debajo de la superficie, otros integrantes se encargan de la producción audiovisual y la difusión por Internet. Se calcula que el grupo completo consta de alrededor de 25 personas.

De aquel episodio en el que se denunció el conservadurismo de la Iglesia ortodoxa y su complicidad con el Estado, da cuenta el documental Pussy Riot: a punk prayer (Una plegaria punk). La difusión de las PR y el apoyo internacional fue inmenso, y las caras de Nadezdha “Nadya” Tolokonnikova y Maria Alyokhina dieron la vuelta al mundo. Esta exposición generó diferencias internas en el colectivo y finalmente se expulsó a ambas integrantes, que siguieron haciendo de las suyas: basta recordar aquel episodio de House of Cards en el que le cantan las cuarenta a Petrov (el Putin de la serie de Netflix).

https://www.youtube.com/watch?v=2a6HKFGg-p4

El movimiento punk under ha señalado a las Pussy Riot (PR) como superficiales o comerciales, sobre todo luego de las apariciones más frívolas de algunas de sus integrantes. Sin embargo, su extensa difusión ha aportado a que las miradas vuelvan cada tanto hacia la potencia del este europeo y a sus constantes privaciones de derechos. Ahí está, pese a las críticas que puedan hacerse, la importancia de la propuesta artística de las PR, retomando las armas de la cultura en general, y el punk como género en particular, para alzar la voz contra lo que quiere destruir.

Riot Grrrl! y el capítulo local

El punk y el hardcore de los ‘90 vino a romper con todo, incluso con los propios lugares comunes del género. Fanzines, grabaciones independientes, splits (discos o cassettes editados por dos o mas bandas en conjunto) y festivales: la oposición visceral al sistema había generado una potencia artística que generó la proliferación y la difusión de propuestas que traían al frente lo que el mainstream invisibilizaba. Uno de los movimientos más paradigmáticos fue Riot Grrrl!, producto de un conjunto de bandas punk de Estados Unidos (Bratmobile, Bikini Kill, y algunas más, según la fuente) y fanzineras y fanzineros que ponían en la agenda de la escena mediante sus canciones y sus zines fotocopiados, idearios feministas y libertarios. Puede leerse en su manifiesto:

Porque queremos y necesitamos fomentar y ser alentadas en nuestras propias inseguridades, en la cara del chongo rockero cervecero que nos dice que no podemos tocar nuestros instrumentos, en la cara de autoridades que dicen que nuestras bandas o zines / etc son los peores en los EE.UU.

– Porque el hacer / leer / ver / escuchar cosas interesantes que validan y nos desafían nos puede ayudar a ganar la fuerza y el sentido de comunidad que necesitamos con el fin de averiguar cómo mierdas como el racismo, la discriminación por edad, el especismo, el clasismo, el sexismo, el antisemitismo y el heterosexismo figuran en nuestras propias vidas.

– Porque odiamos al capitalismo en todas sus formas y ver nuestro principal objetivo como compartir información y mantenerse con vida, en lugar de obtener beneficios de ser cool de acuerdo a las normas tradicionales.

– Porque creemos con todo nuestro corazón, mente y cuerpo que las mujeres constituyen una fuerza de alma revolucionaria que puede y va a cambiar el mundo real.

(Manifiesto Riot Grrrl!, publicado en el zine Bikini Kill Zine 2, 1991. Traducción de Lala Toutonian)

Este pequeño fragmento de un material editado hace 27 años basta para dar cuenta de que los ideales del feminismo que en nuestros días han alcanzado –algunos de ellos- estado público vía los grandes medios de comunicación y algunas de las denominadas influencers, no son cosa de “hace un año y medio atrás«, mal que le pese a los ‘Beto’ Casella de la sociedad.

Por otro lado, y como se desprende del manifiesto, el movimiento Riot Grrrl! (con ese rugido feminista en el nombre) se planta contra las injusticias del sistema capitalista-heteronormativo y con los reflejos del mismo en la escena HC/Punk que aparecía en los noventa.  Las facilidades y los privilegios de las bandas de varones, el lugar de las mujeres como groupies, fans, admiradoras. Otra batalla que se extiende en el tiempo.

«El aborto ilegal asesina mi libertad». Split grabado en conjunto por She-Devils y Fun People.

Ese movimiento tuvo sin dudas su capítulo local. Artistas y agrupaciones que retomaban la agenda del punk por fuera de lo que las grandes discográficas habían comprado para ampliar sus ventas. Así es que podemos encontrar a las She Devils, banda punk formada en 1995 por Patricia Pietrafiesa, Lucio Adamo (años después reemplazada por Inés Laurencena) y Pilar Arrese. Las She Devils retomaban los tópicos del punk rock de la no-violencia, el anti capitalismo o el veganismo, pero sumaban los temas del feminismo y los derechos LGTB desde la voz de las mujeres y la disidencia. Por esos mismos circuitos circuló el fanzine Homoxidal 500 (“Causas impuras siguen buscando adeptos. Pudrite del todo con Homoxidal 500. Si no sos torta, si no sos puto, seguro que te hacés”).

No había imposturas ni modas: se trataba de una militancia desde el arte y la difusión, de gritar la bronca desde el lugar de quienes eran (y son) doblemente violentados y violentadas y discriminadas y discriminados. En el año 2000 las She Devils grabaron junto con Fun People un Split de nombre “El aborto legal asesina mi libertad”: 18 años después el tema llega a la agenda pública y al debate legislativo. Las integrantes actuales conforman, además, junto con otras músicas, la banda de cumbia-punk Kumbia Queers, sacando la voz disidente del gueto punk y llegando a ámbitos más amplios.

En la actualidad, el grupo de investigación Ni groupies ni musas, libres y creadoras busca visibilizar artistas vinculadas a las mujeres (trans y cis) tanto en la historia como en la actualidad. Periódicamente, en su página de Facebook y su blog, podemos encontrar historias o entrevistas con distintas músicas y productoras (bajo el lema #VisiblesNosQueremos), o invitaciones a eventos con perspectiva feminista. Uno de los últimos fue la presentación del Archivo de Fanzines Feminstas/LGTTB y mujeres en el punk/HC de Patricia Pietrafesa, organizado por Jacqui Casais, escritora y vocalista de la banda MeGaFauNa.

She Devils en concierto – PH Nico Avelluto

De Rusia a Argentina, de Ushuaia a La Quiaca, las mujeres han tomado históricamente la tarea doble de visibilizar el sistema patriarcal que las oprime doblemente, y sus trabajos y producciones ninguneadas por sellos y productoras del mainstream. Por esa lucha incansable hoy no sólo nos resulta menos inusual ver mujeres en casi todos los escenarios urbanos, sino que puede resultarnos una buena bocanada de aire fresco para una industria y una escena viciada de imposturas y modelos masculinos.

Entrevistas

Conocé REGODEO, un newsletter musical dedicado a las mujeres

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La lucha de los feminismos en Latinoamérica hace rato que llegó a la esfera musical, tanto del lado de les artistas como de quienes hacen periodismo o crítica musical. Generar nuevas alternativas que buscan responder a las demandas y a los interrogantes feministas no es sencillo pero existen periodistas como Juana Giamo que se animan a intentarlo. Corriendo La Voz tuvo la oportunidad de hablar con ella para conocer más acerca de su nuevo proyecto, REGODEO, un newsletter dedicado a difundir la obra de artistas mujeres.

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Géneros

#Entrevista Celsa Mel Gowland : la música como campo de batalla

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Pasaron los Premios Gardel 2019. Marilina Bertoldi, disco del año, Gardel de Oro y un discurso sin precedentes: “Estuve haciendo investigaciones sobre esto, la única persona que no es hombre y que ganó este premio fue Mercedes Sosa hace diecinueve años. Hoy lo ganó una lesbiana.” Lo que siguió fue dar valor a una perspectiva federal y agregó: “Sobre todo, lo festejo como una artista que viene a cambiar las cosas, a decir algo distinto, de otra forma (…) entréguenos estos premios que vamos a cambiar la música.”

Ph. Nina Nadalin

El Premio al Mejor Video Clip Corto fue para “Paren de Matarnos”, de Miss Bolivia, realizado por Daniel Ortega y Gabriel Nicoli. Lali Expósito se llevó tres premios, Mejor Diseño de Portada, Mejor Álbum Artista Femenina Pop y Canción del Año. En su discurso de agradecimiento agradeció a las mujeres con las que compartía categoría y «a todas las que no están, también. A todas las que hacen música todos los días de su vida (…) en una industria que no es nada fácil para nosotras.” No fue sólo una queja sino que avanzó con su posición política haciendo explícito su apoyo al proyecto de Ley de Cupo Femenino en Festivales, mayor presencia de mujeres en los estudios de grabación y, consciente de cómo resonarían sus palabras dijo: “Aprovecho los micrófonos y las cámaras, que nos están viendo en todo el país y en todo el mundo para pedir por el aborto legal, seguro y gratuito (…) se trata de libertad, de derechos y de que no mueran más mujeres por esta causa, que es de salud pública así les cueste aceptarlo o no.”

Foto El País Diario

Las palabras de Marilina y las de Lali recogen las huellas del gran poder transformador que está teniendo el movimiento feminista organizado y su dimensión transversal que no deja rincón sin revisar, denunciar y movilizar. La capacidad transformadora que tiene una organización de base unida con un proyecto en común es reveladora y sigue moviendo las bases de las formas estructurales de las violencias.

La poca presencia de músicas mujeres, travas y trans en los line up de festivales y recitales en Argentina es un dato que produjo una movilización sin precedentes dentro de la industria musical nacional. Entendida ésta como un espacio en disputa, ligado al trabajo y parte del movimiento obrero, la música deja de ser vista exclusivamente desde su dimensión poética y artística, ligada históricamente a períodos estéticos, para ser interrogada desde una posición política, en sus normas reguladoras y relaciones de poder.

Así, la música deviene en un espacio político de acción, un campo de batalla en el que se disputan valores sociales, sujetos políticos, reconocimiento y representación, entre otros elementos en juego. Y este escenario permite imaginar la subversión de un statu quo que parece inamovible e inflexible.

Fuente MUCABA

Volverse ley

Escribe Mercedes Liska[1]: “el 21 de septiembre de 2018 ingresó al Senado argentino el proyecto Cupo Femenino y Acceso de Artistas Mujeres a Eventos Musicales (3484-18) que es impulsado por una mesa de músicas de distintos circuitos y haceres dentro de la actividad. La mesa, conformada por iniciativa de Celsa Mel Gowland, cantante y ex vicepresidenta del INAMU -Instituto Nacional de la Música-, a los fines de impulsar esta ley, en respuesta a la exclusión sistemática de mujeres en extensas grillas artísticas de los grandes festivales. En pocos meses el proyecto fue visibilizando la gestación de numerosos colectivos de músicas con una agenda de actividades artísticas y sociales en torno a la creación musical en diferentes lugares del país: Músicas Unidas, Música de Mujeres de Santiago del Estero, Suena Tremenda y Grita de Mendoza, Mujeres Músicas de SONAR de Córdoba,  Músicas Platenses en Red, Mujer Trova, o el Colectivo Mujeres-Músicas de Rosario, entre otras”

A partir de ese momento que relata Liska, las acciones de apoyo al proyecto de Ley se organizaron a lo largo y ancho del territorio nacional. Festivales, conciertos, asambleas, entrevistas, publicaciones en medios de comunicación, etc., fueron los nuevos escenarios donde se milita la Ley de Cupo. Pero, ¿qué supone la Ley?, al respecto sigue Liska: “la ley en sí es muy puntual; pide regular el acceso de las artistas mujeres a los eventos musicales en vivo que convoquen a un mínimo de 3 artistas o agrupaciones musicales en una o más jornadas, que pueden ser bandas mixtas y no sólo de mujeres, porque de lo que se trata es del acceso al trabajo.” La siguiente entrevista a Celsa Mel Gowland profundiza en los motivos y expectativas para una iniciativa tan transformadora e incómoda para muchos productores, jurados y programadores de festivales y conciertos acostumbrados a decidir, sin dar ninguna explicación, sobre la balanza ostentosamente inclinada a favor de los hombres en los escenarios.

Fuente Clarín

¿Qué motivó o cómo fue que decidiste abrazar la causa por la Ley de cupo femenino en los festivales y escenarios? 

CELSA MEL GOWLAND: Este proyecto de ley surgió del hartazgo por sabernos invisibles, infravaloradas, ninguneadas por los programadores de festivales y ciclos. Surgió de los números de una investigación chilena que señaló a la Argentina como el peor país de Latinoamérica en participación de mujeres en los escenarios musicales. Surgió de la indignación, de la queja y el debate en redes sociales, pero lo más importante, no se quedó allí, en el estupor y la bronca, sino que dio paso a  un debate que convocamos desde el INAMU, el 23 de enero de 2018, Día Nacional del Músico, en el canal de televisión CM. Convocamos a un debate entre cuatro músicas para conversar sobre la histórica desigualdad y discriminación que sufríamos las mujeres  en los escenarios de festivales. Isabel de Sebastián, una de las invitadas, nos había acercado ese estudio de La Ruidosa[2] que había analizado los principales festivales de rock y pop de Latinoamérica. Ese día estaban también Elbi Olalla, pianista y compositora mendocina, ella fue la que dijo “¿y si hacemos una ley de cupo?”

De una…

CMG: Al principio dudé. Como muchas de nosotras, lo primero que pensé es que nos iban a acusar de ganar espacios por ley y no por nuestras propuestas musicales. Pero  me fui a casa pensando que al terminar mi mandato como vice del INAMU, lo que sucedería dos meses después, impulsaría una Ley de Cupo.

 ¿Y cómo pusiste en marcha el proyecto?

CMG: Para eso convoque a veinte músicas referentes de todos los géneros musicales y de todas las edades Hilda Lizarazu, Mavi Díaz, Patricia Sosa, Miss Bolivia, Barbie Recanati,  Lula Bertoldi, Nelly Gómez y Sara Mamani (del Foro Argentino de Compositoras), Mercedes Liska, Mariana Bianchini, Paula Maffia, Lucy Patané, Barbarita Palacios,  Liliana Vitale, Carolina Peleritti, Nora Sarmoria, Elbi Olalla,  Neli Saporiti y Mariana Baraj en Salta. Con el compromiso de ellas, más el apoyo como difusoras de las distintas mujeres músicas que se fueron organizando en asociaciones y colectivas de cada provincia del país, hemos logrado tener este proyecto en el Senado.

¿Qué tipo de relevamiento hiciste/ieron para constatar esa ausencia de las mujeres en los line up?

CMG: Convoqué a Alcira Garido, una gestora cultural que desde la radio siempre les había dado un gran espacio a las mujeres. Juntas recolectamos y analizamos las grillas de los cuarenta y seis principales festivales del país abarcando las seis regiones culturales y todos los géneros musicales. Constatamos que de 1605 agrupaciones musicales que se habían subido a esos escenarios durante un año sólo 160 -menos del 10%- tenían alguna mujer en su conformación.

 ¿Incluye la ley otras identidades como trans y travestis? Lo pregunto porque el proyecto de ley nombra «mujeres» y «femenino» como sinónimos.

CMG: En el momento de presentar el proyecto de ley, el RENAPER (Registro Nacional de las Personas), que es el organismo que verifica la identidad de las personas, solo distinguía entre masculino y femenino. Por lo que se produce la dificultad al momento de la futura fiscalización al querer incorporar otros géneros no binarios. Pero cualquier persona cuyo DNI sea femenino entra dentro del cupo. Ahora, hace pocos días sabemos que se ha aceptado por primera vez un DNI de género trans[3], por lo cual estaremos a la expectativa de cómo se aplique o modifique la ley de identidad de género de aquí en más.

 ¿Qué reflexión hacés respecto de argumentos que desacreditan el talento de las mujeres en la música?, ¿por qué tienen vigencia esas posiciones por parte de programadores, jurados y productores, especialmente? 

CMG: Son argumentos falaces que atrasan. La prueba está que en los cuerpos estables -filarmónica, sinfónica- hay más equidad en el número de ejecutantes, es decir, en esos lugares se entra por concurso y a la mujer cuando la dejas demostrar sus saberes, su talento, lo hace. El viejo halago de “¿sos buena eh? ¡Tocas como un hombre!”, ya da risa. Las mujeres no tienen por qué tocar como hombres. Los criterios por los cuales se eligen a los artistas en los festivales no tienen que ver en nada con la calidad artística. Las músicas que  integramos la mesa Por Más Músicas Mujeres En Vivo no caeremos jamás en la tentación de nombrar a los músicos sin ningún talento para la música o la lírica que llenan de a cientos los escenarios argentinos. Todes tenemos derecho a expresarnos. Y a trabajar.

 Claro, porque se trata de eso también, de una posición en tanto trabajadoras…

CMG: Esto es un reclamo laboral. Tenemos que poder salir de este círculo negativo en el que se nos pide a las mujeres ganar los espacios a base de talento, que existe y mucho, pero que al mismo tiempo no podemos mostrar en ningún lado. Los números de la industria musical lo muestran claramente: la influencia y el éxito de las mujeres en la música es cada vez mayor.

 Si…, y esto les hace ruido a productores y programadores…

CMG: Solo están en contra algunos productores perezosos, que se olvidaron cómo buscar y descubrir a les artistes de los que después vivirán, los que como decimos nosotras, sufren de miopía, porque no las vieron venir a las mujeres de lejos y también de presbicia, porque tampoco las ven ahora que tienen sus propuestas musicales demoledoras frente a la nariz.

Fuente Andrea Álvarez

 ¿Hasta cuándo será necesario responder que la discusión no es con los músicos varones?, sin embargo, ¿cómo pararse, qué transformaciones supone una ley de cupo femenino en las relaciones creativas y laborales con ellos?, muchos músicos son productores, por ejemplo. Estoy pensando en el dato que argumenta el proyecto de Ley y que no es menor: «Por otro lado, hay que destacar que el hecho de que los productores o curadores de los festivales en su gran mayoría sean hombres, influye notoriamente -por el mismo sesgo cultural del varón- en la falta de oportunidades que tienen las mujeres para transmitir la visión femenina del mundo desde los escenarios.»

CMG: Nosotras no nos cansamos de repetirlo: esto no es una pelea entre trabajadorxs de las culturas, entre músiques. Hay muchos músicos productores y ahora también habrá muchas músicas productoras. A las relaciones creativas las va a favorecer, ya que si una banda mixta tiene espacio por la norma del cupo, más de uno buscará incorporar mujeres en sus formaciones. Pero eso sí, necesitamos urgentemente una ley de jurados. Mientras los jurados y cuerpos curatoriales de concursos, festivales, subsidios y premios sigan siendo de varones, el techo de cristal no se romperá. Este año hubo una muy buena iniciativa por parte de Cecilia Sívori de CAPIF (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas) para alcanzar la paridad en los votantes a los Premios Gardel y se convocaron a cientos de músicas a votar. Tenemos que lograr el  50% y 50% en todos los jurados. Iremos por eso también.

 ¿Cuánto ha influido en la organización colectiva en tanto Músicas la irrupción del feminismo a partir del #NiUnaMenos de 2015?

 CMG: Creo que la lucha por la Ley de IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) atravesó de tal manera a cada mujer que ya ninguna dudó de lo que se puede lograr estando juntas. Con respecto a la irrupción del feminismo, siempre trato de que las músicas que hermosamente se organizan día a día sepan que nada comienza cuando uno llega ni se termina cuando uno se va. Hay en este país muchas luchadoras de años desde el feminismo e incluso muchas músicas que ya hablaban de estos temas hace décadas. Es bueno leer y escuchar a las feministas que nos precedieron para entender los procesos históricos y sumarle ahora la fuerza de la comprensión total, la sororidad, la inclusión de todes.

Fuente Andrea Álvarez

 ¿Cómo pararse frente a las denuncias de acoso, abuso y violación, de mujeres muy jóvenes la mayoría, hacia cantantes y músicos de la industria musical? Más allá de no asumir una posición punitivista, ¿notás algún cambio, pasa esto también con compañeras música colegas o es un escenario que se da entre fan/ídolo? 

CMG: Las denuncias deben ser tratadas en la justicia. Los medios no son la justicia. Estamos ante un verdadero cambio de paradigma. Nada de lo que teníamos  naturalizado ayer, hoy podríamos verlo sin condenarlo y repudiarlo.  En la relación ídolo–fan  una cosa es tratar de conocer un artista, otra tener intimidad con él, y otra de qué manera y con qué resultado se llega a esa intimidad. Si soy mayor es una cosa, si soy menor otra muy distinta. Si fue respetada mi voluntad en cada momento o fui abusada. No escuché de denuncias entre colegas, desconozco si existen o no.

 Sobre la aplicación de la Ley una vez promulgada, ¿sería entonces el INAMU quien se encargue?, ¿a quien habrá que informar sobre el cumplimiento de la Ley?, ¿tendrá que crearse algún organismo auditor de festivales y otros encuentros?

CMG: El INAMU será órgano de aplicación de la ley, esto quiere decir que deberá fiscalizar que se cumpla controlando la grilla de los festivales y la conformación de las agrupaciones musicales. El INAMU es un organismo de músicxs para músicxs. Y tiene que  informar sus acciones de gestión anualmente a una asamblea federal. Todxs estamos de acuerdo en que esta desigualdad debe cambiar así que descontamos que lo hará correctamente.

 En el artículo 8 punto «e» del proyecto de Ley se menciona a los medios de comunicación como herramientas para promover y dar a conocer los derechos de la Ley, ¿qué rol juegan los medios de comunicación en un panorama donde no son los actores fundamentales para la circulación de la música? me refiero, hoy la música circula por redes sociales, canales virtuales de difusión, sobre todo la música independiente, under, etc… 

CMG: El artículo al que haces mención se refiere a los minutos diarios que el INAMU tiene por la ley nacional de la música 26.801 para dar a conocer sus acciones. Nosotras pensamos en que sería bueno crear un reconocimiento para los festivales que cumplan con el cupo y entonces la TV pública y la radio nacional serán los canales de difusión que utilizará el INAMU para dar a conocer esas  acciones que deriven de la ley de cupo.

Ahora, si te referís al papel que juegan los medios en general, los que se oponen a nuestro proyecto nos dicen que los canales naturales de difusión para la música de las mujeres son las radios y la tv, pero todes sabemos que en este gobierno no se cumple con el artículo 65 de la Ley de medios, que establecía la obligatoriedad de pasar 30% de música nacional en las radios y de ese 30% la mitad debía ser independiente. Ese artículo no se está fiscalizando. La difusión radial de la música en nuestro país sigue siendo mayormente paga por las multinacionales para sus propios artistas. Si para la música independiente es casi imposible sonar en radio ¡cuánto más lo es para las mujeres!

 «El mismo estudio revela que el principal festival del género Rock de Argentina es el más bajo en presencia femenina con tan solo 2,6% de bandas lideradas por mujeres», este dato que arroja el estudio de Auska Ovando en Chile es tremendo, ¿cuáles fueron los datos que más te asombraron cuando empezaste a organizarte en torno al proyecto de Ley?

CMG: Ese dato de la Ruidosa corresponde justamente al Cosquín Rock. Nosotras nunca señalamos con nombre y apellido a los festivales con baja presencia de mujeres. Nos interesó siempre cambiar las cosas, raya y para adelante. Darles la posibilidad a los productores de comprender y cambiar las cosas. Pero luego vinieron las infortunadas declaraciones de Palazzo[4]. Lo del rock es paradójico porque nació en los ‘60 contracultural, transgresor, contestatario, como dice Lili Vitale: para cambiar paradigmas. Y hoy algunos de esos rockers son conservadores, machistas, misóginos y sobre todo anticuados. Por supuesto no son los pibes músicos más chicos, ellos están fuera de esa naftalina.

Ph. Agus Luna Castro

 La última, ¿cómo sigue la campaña, qué expectativas tenés respecto de la promulgación de la Ley?

CMG: La ley cuenta con el acompañamiento de 18 senadorxs de 7 bloques distintos. Es importante destacar que el proyecto se lo llevamos a la senadora por Mendoza, Fernández Sagasti, y ella, con sororidad, no lo presentó a la Banca de la Mujer como un proyecto propio o del FPV sino como el proyecto de la colectiva de músicas, por eso tiene tantas adhesiones de senadorxs. Estamos a la espera de su tratamiento en la Comisión de Educación y Cultura. Tenemos mucha expectativa y esperanza por estos días en las senadoras y senadores. Creo que lo vamos a lograr.

 

Fuentes: 

[1] Mercedes Liska “Cupo femenino de música en vivo: honestidad brutal”, Cosecha Roja, publicado el 14/11/2018 http://cosecharoja.org/cupo-femenino-de-musica-en-vivo-honestidad-brutal/ Última consulta 15/04/2019

[2] El equipo de Somos Ruidosa realizó dos estudios: en su primer estudio analizaron veinticinco festivales en 2016 y diecisiete en 2017 en América Latina. El relevamiento demostró que el porcentaje de números artísticos de mujeres (solitas o bandas exclusivamente formadas por mujeres) correspondía sólo a un 9,5% del total, aumentando a  22,5%, considerando bandas mixtas. Este análisis confirmó un primer diagnóstico: la poca presencia de mujeres, lesbianas, travestis y trans en la industria musical. http://somosruidosa.com/lee/cuantas-mujeres-participaron-en-premios-latinoamericanos-de-musica-en-2017/ Luego, ampliaron el estudio hasta la primera mitad de 2018 en Argentina, México, Chile y Colombia. Las conclusiones fueron todavía más desalentadoras: Argentina lidera el ranking de los festivales con menor participación exclusivamente femenina. Esta ampliación fue publicada en: http://somosruidosa.com/lee/brecha-de-genero-america-latina/ Última consulta 15/04/2019.

[3] Lara Bertolini, activista travesti, consiguió en marzo de 2019, que en un fallo histórico de la jueza nacional en lo civil Myriam Cataldi, se le reconozca en su DNI la categoría no binaria de “femenidad travesti”. http://agenciapresentes.org/2019/03/01/por-primera-vez-un-documento-de-identidad-dira-femeinidad-travesti/ Última consulta 15/04/2019

[4] José Palazzo, principal productor y programador de Cosquín Rock, en una entrevista del 09/02/2019, para el medio Los Andes, cuando se le preguntó por el proyecto de Ley de Cupo, expresó: “Lo que planteo es que si yo tuviera que poner el 30%, tal vez no lo podría llenar con artistas talentosas y tendría que llenarlo por cumplir ese cupo. Esas artistas no estarían a la altura del festival y tendría que dejar afuera otro tipo de talentos.” https://losandes.com.ar/article/view?slug=jose-palazzo-la-reinvencion-del-alma-mater-del-cosquin-rock Última consulta 15/04/2019

Entrevista publicada en el libro «Feminismos Insurgentes», Ed. Milena Caserola, 2019.

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Premios Gardel 2019: prender el fuego de la libertad

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Como todos los años, se realizó una nueva entrega de los Premios Gardel, esta vez en la ciudad de Mendoza. La ceremonia, organizada por CAPIF (Cámara Argentina de Productores e Industriales de Fonogramas), distingue, según declara la web de la organización, “a lo más destacado de la música nacional, premiando el talento de los artistas argentinos en diversos géneros y categorías”. ¿Qué fue “lo más destacado” del 2018 según los Gardel? ¿Qué panorama nos muestra de la industria musical argentina? Y sobre todo, ¿qué refleja de las relaciones de poder en la industria?

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