Kereda Veruza: "Nos queremos asegurar de que hacemos nuestro propio camino"

El quinteto de rock-vieja escuela cierra el 2019 y el ciclo de su primer disco, “Simbiosis”, apostando a una noche especial en Galpón B, el viernes 20 de diciembre.

Es martes a la noche y los músicos de Kereda Veruza van llegando de a tandas a la sala de ensayo ubicada a pocas cuadras de la Plaza Irlanda, lugar simbólico de encuentro para los habitantes de la triple frontera Caballito-Flores-Villa Mitre. El ritmo de trabajo para la fecha del cierre del año, duplicando las horas semanales de ensayo, empezó a hacer mella en sus bolsillos: “Hoy compramos fernet porque nos sale más barato que las mil birras que agarramos de la heladera de la sala”.

La postal pinta a la banda de cuerpo entero: su filosofía se apuntala fuertemente en el disfrute para encarar todos los ámbitos de trabajo que aparecen en esta recta final del año que, además, tuvo como hilo conductor la presentación de su primer disco, Simbiosis. “La primera regla que tenemos, y capaz la única, es disfrutar lo que hacemos. Se volvió una condición para tocar en vivo, para debatir sobre los pasos que vamos dando y hasta para componer. Si nos gusta lo que hacemos, nos va a salir mucho mejor. Y somos muy fans de nuestra banda” dice Rezu, letrista y cantante.

A 10 días de la fecha en Galpón B, que el grupo toma como la apuesta más importante en su corto tiempo de existencia (el debut se dio en mayo del 2018), aumenta la atención a los detalles tanto en lo musical como en la producción de la fecha. “Nos encargamos de todo de manera autogestiva. Tenemos un grupo de laburo ampliado que incluye varias amistades que por suerte lo sienten tan propio como nosotros”. Desde la puesta de sonido, pasando por la escenografía y el despliegue de varias disciplinas artísticas que planean para los espacios entre las bandas (se presentarán acompañados por Gol, de La Plata, y el debut de Déjalo Noé), hasta la impresión de las entradas y los volantes que estuvieron yendo a repartir las últimas semanas. Todo empieza y se pone en marcha desde la cabeza y el corazón de las cinco personas que el viernes 20 de diciembre veremos arriba del escenario.

El motor es claro. Los sueños adolescentes de recorrer el tiempo haciendo música siguen vivos a pesar de los dolores de espalda que acompañan el tránsito por la segunda o tercera década de vida. La emoción de una felicidad compartida y festejada creando los ámbitos donde se puedan juntar a celebrar con amores y amistades, bajo sus propias condiciones. En libertad. “Quizás seamos un poco caprichosos, pero parte de las decisiones que tomamos se basan en no hacer lo que se espera que haga una banda que tiene ganas de crecer. Y no es por escaparle al crecimiento, al contrario. Nos queremos asegurar de que estamos haciendo nuestro camino y no que avanzamos al matadero sin darnos cuenta” pone en palabras el baterista Fer Agra.

El nombre de la fecha es una frase suya: “Somos vida en la ciudad”, pero uno de los objetivos que persiguieron este año fue salir a explorar fuera de CABA, ¿Qué se llevaron de esas experiencias?

Nos damos cuenta de que nuestro lugar es este, y nos gusta. Pero a la vez, el contraste en la experiencia de tocar en otras ciudades es muy fuerte. Fuimos dos veces a La Plata y una a Rafaela (Santa Fé), aparte de girar por el GBA, y la atención que nos prestaban fuera de acá era otra. Tenemos la suerte de que muchas amistades nos acompañan fecha a fecha, pero a Rafaela por cuestiones logísticas fuimos solo los cinco músicos. Tocamos para casi 100 personas que no nos conocían (aparte de la gente de Troika que nos invitó) y estaban mirándonos, prestando atención. Habían salido a escuchar y ver una banda en vivo. Lamentablemente, en nuestra ciudad pareciera que esa costumbre se perdió un poco y las bandas se vuelven muchas veces música de fondo. Nosotros crecimos viviendo la música de otra forma. Esta ciudad podrá ser muy gris pero queremos gritar que estamos acá, respiramos. Y agradecemos. Somos vida en la ciudad.

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