De La Tierra tuvo un paso demodelor por Rosario

La banda de metal latino, integrada por Andreas Kisser (guitarra), Flavio Cianciarullo (bajo), Alex González (batería) y Andrés Giménez, De La Tierra, prosiguió su prematura carrera en vivo (se juntaron definitivamente en 2012) en el Club Brown rosarino, demostrando que el proyecto tiene vuelo, y desadhiriéndose la etiqueta del “Super-Grupo”.
El brasilero Kisser (Sepultura), los argentinos Giménez (A.N.I.M.A.L y D-Mente) y Sr. Flavio (Los Fabulosos Cadillacs), y el mexicano González (Maná), llevaron a cabo en el complejo de Francia y Brown, el octavo concierto de este combo fabuloso, previo a cruzar Los Andes y sonar también en Chile.

Luego de pisar suelo azteca, tierras paulistas y la capital argenta, esta reciente reunión consumada de interesantes músicos demostró que está para “volarte la peluca” a más de uno, con una puesta en escena imponente de luces y un sonido casi sin fisuras (hubo algunos pasajes en los que la voz no se escuchó y apenas un sólo acople en todo el show).
La apuesta de De La Tierra en Rosario fue arriesgada. El público acompañó casi en carácter de ghetto. Giménez arengó más de una vez a colaborar con el empuje del metal de la región, entre tema y tema, en una noche que tuvo un arranque furioso de tres al hilo y seguida la intensa “San Asesino”.
Los solos resultaban infaltables. Sr. Flavio fue el primero, y aunque la gente mucho no supo apreciarlo -quizás porque vestía una gorra roja a lo Fred Durst; tal vez porque el primer set fue demasiado potente y era difícil bajar los decibeles-, consistió en la previa de una magistral demostración en los parches de la coquetísima batería de Alex González.
Giménez (“el más calabaza” de los cuatro; como el mismo se autodenominó) minimizó laureles e hizo hincapié en que DLT es una “banda de amigos” y el mote de súpergrupo “queda para los gringos”. Pese a la humildad del comentario, luego de “Chamán de Manaus” vino un bestial y multifacético solo de Kisser (con una base de consolas) y una reversión de “Policia”, un clásico cover que popularizó Sepultura en los 90.
Los bises llegaron en un concierto corto y conciso. La placa homónima de De La Tierra tiene once tracks y aprovecharon para incorporar a la lista de temas en el Brown una enérgica versión de “Sr. Matanza”, de Mano Negra, y cerrar definitivamente con “Cosmonauta quechua”, el último del disco que se lanzó en 2014.
El mosh de Andrés Gimenez fue el broche de la presentación en sociedad de un crisol de nacionalidades y estilos, agrupados con un solo fin: revitalizar el metal en toda Latinoamérica. Poco importa si Flavio viene de la new-wave o Alex es el baterista de una de las bandas de pop más convocantes del continente. Arriba del escenario no son las individualidades lo que lucen, sino el abanico (trash, hardcore y nü, entre otros) que tiene De La Tierra para reescribir historia.  
 

Todas las fotos de Luis Frontini

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