Nadia Benitez

#Luzbelito Veinte años reflejando nuestra vergüenza

(Prólogo)
El infierno de Luzbelito es un espejo para nuestra vergüenza.
Somos hijos de multivioladores muertos.
Somos los hijos de puta que van a beber de sus aguas
y, 
ya sabemos, los hijos de puta no descansan nunca.
ZIPPO.

Entre las dificultades que conlleva la producción de un disco, destacamos en esta oportunidad, la realización de una obra conceptual. Los momentos previos: el surgimiento de una idea, explotarla desde diferentes perspectivas, plasmarla a lo largo de 11 canciones dándole vida sonora y lírica, contar la historia a través de la música y lograr que el público cree en su cabeza el personaje de Luzbelito.

No fue fácil. Ni siquiera para una banda como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Luzbelito hizo las veces de bisagra entre todo lo anterior y los dos discos que continuaron (Último bondi a Finisterre y Momo Sampler). Pero este álbum no solamente marcó un antes y un después en la historia de la banda. Sobresalieron el ingenio de preservar el hilo conductor de la narración, la originalidad discursiva de las letras, la capacidad de interpelación a los oyentes, la destreza de la música monopolizando todo un clima denso y oscuro y, por supuesto, el exquisito arte de tapa, siempre de la mano del talentoso Rocambole.

Estos ojos, ¿de quién son?

Aún hoy, en pleno siglo XXI, existen demasiadas dudas. La existencia sigue siendo incomprensible y aunque las diversas religiones, los cientos de filósofos que hemos leído y los científicos más consagrados han intentado explicarla, no puede evitar su rasgo más inherente, la ambigüedad. ¿Qué es el bien? ¿Qué es el mal? Esa dualidad inevitable que convive dentro de cada ser humano. Después de tanta guerra, tanta destrucción, tanta muerte en vano que sufrió y continúa sufriendo el mundo, estamos cada vez más lejos de encontrar una respuesta unívoca.

Entonces, los Redondos proponen a Luzbelito. Ese ser ficticio, hijo del Demonio, que habita en el infierno (algún lugar de la Tierra) para sacar a la luz las contradicciones permanentes de nuestras creencias y comportamientos. Cuestiona a Dios, a ese Dios que cada uno reza e intenta acorralarlo hasta el cansancio. Revela la soledad entre la multitud, una soledad latente pero que insiste en aislarnos hasta sólo toparnos con nuestra imagen en el espejo. Y así, en ese estado de encierro con uno mismo, acabamos sumergidos en el reflejo de la realidad que nos rodea. Brotan en cataratas las miserias del hombre y se mantienen a flote los vicios, la codicia, la libertad frenética que nos vuelve eternos, la inmoralidad cada vez más de moda y los deseos, también nuestros deseos.

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El fuerte protagonismo de Luzbelito en esta historia, devino finalmente en el nombre del álbum. De hecho, el disco arranca con “Luzbelito y las sirenas”, canción que lo presenta y describe, pero desde los juicios y afirmaciones de Zippo, el intérprete del heredero del demonio, quien aparecerá luego en “Cruz diablo”. Dios condena eternamente a Luzbelito a una vida en soledad, a una vida llena de contratiempos y problemas porque, de lo contrario, sólo estamos aquí para “matar el tiempo a lo bobo”.

Sin embargo, el demonio siempre socarrón y sin escatimar soberbia, se ríe de sus escarmientos y de quienes le juran lealtad. Se pregunta “¿de quién son estos ojos?, ¿de quién son mis deseos de hoy?”. Es decir, dónde te paras para juzgarme así o bajo qué estructura (moralidad) te basas para dictaminar mis actos. Y, finalmente, el reproche que desata contra una sociedad entera: los deseos o ambiciones, las formas de proceder por el camino equivocado que implican una especie de justificación, de culpar al ángel del mal (Luzbelito) por nuestras decisiones equivocadas. El atrevimiento en la lírica solariana deja su marca registrada una vez más.

Rock and roll del país

En 1996 fue publicada “Luzbelito”, la sétima placa discográfica de los consagrados Redonditos de Ricota. La particularidad de este disco se concentra, como mencioné anteriormente, en la temática conceptual que conservó la obra en su totalidad. Las percepciones frente a este álbum ricotero fueron las más polémicas, no obstante, Luzbelito superó las expectativas de los propios músicos. Es más, en la actualidad, se destaca como el disco preferido entre sus fanáticos.

005El proceso de producción fue arduo ya que llevó mucho más tiempo que los seis discos anteriores, además de requerir de tres estudios de grabación distintos hasta su gestación final (Be Bop en San Pablo, New River en Fort Lauderdale y El Pie en Buenos Aires). Tanto lo lírico como lo sonoro se caracterizan por el ambiente sombrío y sofocante que transmiten. El clima se mantiene así a lo largo del álbum excepto por “Blues de la libertad” y “Mariposa Pontiac”, dos temas viejos que ya sonaban en los shows pero que fueron incluidos en esta placa para cortar un poco con el clima tan oscuro que persistía y aportar algo de festividad, según palabras del mismo Solari.

Otra particularidad de Luzbelito: es el primer disco de Los Redondos que no se vende en la tradicional caja de plástico de los CD’s de audio. La novedad llegó con el arte de tapa que adoptó la forma de un mini libro y el encargado (una vez más) de darle color e imagen fue Ricardo “Mono” Cohen, más conocido como Rocambole. Se trata de ilustraciones alegóricas que van en concordancia con la temática conceptual de la obra. Asimismo, cabe destacar que el arte de Luzbelito ganó el premio ACE al “Mejor diseño de portada para disco”, en 1997 y es considerado uno de los mejores packanging de la historia del rock nacional.

https://www.youtube.com/watch?v=Tav5dMbVQfs

Lista de temas
1. Luzbelito y las sirenas.
2. Cruz diablo.
3. Ella baila con todos.
4. Fanfarria del cabrío.
5. Nuotatori proffessionisti.
6. Blues de la libertad.
7. La dicha no es una cosa alegre.
8. Me matan, Limón!
9. Rock yugular.
10. Mariposa Pontiac – rock del país.
11. Juguetes perdidos.

Todos escuchamos alguna vez la célebre frase “una imagen vale más que mil palabras” y, en este caso, me atrevo a agregar que la música también. Veinte años no parecen tanto, sobre todo, si tenemos en cuenta la trayectoria de una banda como Los Redonditos de Ricota. Y más allá del éxito de toda su producción en general, Luzbelito sigue siendo diferente por hablarnos de nosotros mismos de la manera más cruda y sincera, por reflejar nuestros miedos y avaricias, nuestras miserias y vergüenzas, por distinguir nuestros deseos. La existencia humana se seguirá poniendo en duda mientras la dualidad habite en nuestro interior. Y ya sabemos más que nadie que este asunto está ahora y para siempre en nuestras manos.

#VueltaEnFalso Despidió Destino en un Roxy a pura alegría y emoción

Afortunados los que, más allá del éxito, conservan la esencia de sus raíces; afortunados los que le devuelven una sonrisa a las malas rachas de la vida; afortunados los que, a pesar del cansancio, la reman todos los días; afortunados aquellos que cuentan con más de una mano en el momento que lo precisan; afortunados los que cumplen sus sueños junto a sus amigos; afortunados los que encuentran soluciones en una canción; afortunados los que sienten la pasión. Read More

#LaRenga Un consuelo para mi locura

Desde su nacimiento en la década de los ’50 pasando por las diversas manifestaciones que adoptó en la actualidad, el rock and roll es considerado un fenómeno social por trascender lo meramente musical. Si bien, toda expresión artística suele tener relación con la cultura en la que se origina, el rock guarda un fuerte vínculo con la realidad de sus tiempos. Con la rebeldía como estandarte y su reacción antisistema, conmovió sin esfuerzos al público más joven convirtiéndose en un espacio de lucha y resistencia. El rock and roll no sólo despierta pasiones por los músicos que le dan vida, sino porque es emblema, una forma particular de ver el mundo, un refugio que calma la sofocación del día a día pero también, y sobre todo para nosotros que escribimos, es un medio para la transformación y la comunicación. Read More

#SUMO Juventud, divino tesoro

Una vez más, abrí el cajón de nuestros próceres musicales. Si bien son muchos, siempre son los mismos. Entonces, sucede que sin miramientos, detrás de sus gafas redondas y su cabello entrecano, me devuelve una leve sonrisa el Flaco Spinetta; de vez en cuando, me topo de frente con los ojos azules de Cerati, quien también me ofrece su guiño amistoso. Por último, y quizás mi preferido (debo admitir), un treintañero Prodan suelta una contagiosa carcajada. Increíblemente conserva la magia, esa que trajo consigo desde Italia y logró atrapar a tantos de nosotros por allá, en los años ’80. Read More

#5taDelLobo “Al día de hoy, Tiempo Cero es una gran foto de este momento”

Triunvirato y Elcano; Villa Órtuzar; un espacio con vida propia e identidad que hace dos años es su sala de ensayo; algo de nervios pero, por sobre todo, una intensa ansiedad reflejada en la mirada y en las palabras del trío; ganas inusuales de dar a conocer este trabajo que hoy los define, representa y diferencia del resto; crecimiento a nivel personal y profesional; los ánimos golpeando el techo y la buena onda con la que los conocimos y nos siguen recibiendo.

“Lejos del principio, lejos del final”, reza “El círculo invisible”, tema número 11 de Tiempo Cero, segunda placa discográfica de 5ta del Lobo que tan solo en una semana será presentado oficialmente en el escenario del reconocido Uniclub. Luego de escuchar el disco completo y de percatarse un poco de todo el trabajo que lleva escondido detrás de sí el nuevo álbum, uno puedo estar seguro que la carrera de esta banda, oriunda de Capital Federal, logró sortear varios tramos en su recorrido. Y claro, ya se encuentran lejos de aquel octubre de 2012 cuando arrancaba todo, pero también están lejos del final, porque todavía les espera mucha ruta por delante.

Qué extraño es el tiempo y las paradojas que lo rodean. Sabemos que éste nunca se detiene, sin embargo, somos esclavos del reloj y medimos los distintos sucesos de nuestra vida por fechas. Existe una certeza: cada recuerdo que conservamos, cada momento, tiene algún punto de inicio en nuestra memoria. Es ese instante en el que la página en blanco empieza a llenarse. Ese suceso cargado de ironía en el que el tiempo extrañamente comienza a percibirse. Un acontecimiento, muchas veces indescriptible, que 5ta del Lobo logró resumir en “Tiempo Cero” y el motivo principal de esta nota.

002Nos sentamos, los mates arrancaron y de repente me olvidé que estábamos allí por una entrevista. Todo fluyó como una charla más con amigos. Y quise hablar principalmente de Tiempo Cero porque el 30 de abril sonará en vivo por primera vez pero después de su presentación oficial dejará de ser sorpresa y me gustaría rescatar en palabras de los propios protagonistas (Tuni, Matías, Martín) cómo vivieron todos estos meses desde que el disco comenzó a gestarse como una idea hasta su concreción final.   

–  A días de la presentación de su segundo disco de estudio, me gustaría que contaran un poco cómo fue el proceso de producción de Tiempo Cero.

Tuni: Justo recién estábamos contando que hace dos años estamos en esta sala y creo que eso fue un poco la génesis del disco. Si no me equivoco, hubo dos o tres temas de Tiempo Cero que los ensayamos ni bien nos mudamos acá. Los primeros ensayos estábamos re inspirados. “Hoy”, por ejemplo fue uno de los temas que salió acá. Nos mudamos y fue un cambio de energía, de onda, de todo, y sacamos temas a lo pavote.

Matias: Fue un cambio re positivo venir acá. Nosotros antes ensayábamos en la sala que está al lado, más chiquita. Y nos mudamos de espacio. Venir acá fue decir “bueno, dale, esta es nuestra sala;  todo lo que queremos” y fue dar un saltito.

Tuni: Durante todo el 2014 seguimos girando con “Desatavoces” mientras en la sala preparábamos cosas nuevas. Y para marzo de 2015 empezamos a trabajar con Gabi de Eruca que nos produjo el disco. A partir de ahí, todo el chiquero de ideas empezó a tomar forma. Te diría que los principios de año suelen ser momentos productivos, volvés con pilas, con canciones nuevas y todo eso siempre suma.

–   Gabriel Pedernera (baterista de Eruca Sativa) fue el productor. ¿Cómo se dio ese contacto? ¿Lo conocían con anterioridad?

Matias: No lo conocíamos a Gabi. Empezamos a escuchar bandas nuevas y no tan nuevas. Escuchamos muchos discos y coincidió cuando empezamos con la idea de grabar y de ir buscando un productor o por lo menos pensar. Y hubo dos discos que nos encontramos que los había producido la misma persona y que nos encantaban. El segundo de Connor Questa, “Fuego al Universo” y el segundo de Todo Aparenta Normal, “Hijos del mundo”. Fueron dos de los discos que al menos nosotros dos escuchamos mucho en 2014 y nos gustaba cómo sonaban. Surgió la idea y a partir de ahí fue buscar el contacto y ver si podíamos juntarnos, ver si a él le copaba.

Tuni: Cuando empezamos este nuevo viaje, quería cambiar el rumbo de lo que ya habíamos hecho. Siempre quise tener un disco de rock clásico y blusero y bueno, en la listita de cosas en la vida, esto ya estaba, quería algo diferente. Y en esa búsqueda, empezamos a apuntar a un audio más moderno, algo más actual de lo que se escucha hoy en día. Desde ese lugar, nos pareció que Gabi era una buena opción. Además, el hecho que toque en un trío estaba bueno porque nos podía aportar herramientas desde ese lugar. Yo tengo buena relación con el guitarrista de Connor Questa y le dije “che, ¿qué onda? ¿Me podrás pasar el número de Gabi? Quiero producir el disco con él”. Y al toque me lo pasó, lo llamé por teléfono. Y después fue conocernos en un bar, que nos pregunte cuál es nuestra idea, él nos contó cómo laburaba, después quiso venir a la sala a escucharnos porque no tenía idea qué hacíamos.

Matías: Algo copado que pasó fue que la primera vez que vino a la sala a escuchar un ensayo, tocamos algunos temas que veníamos pensando para grabar, algunos temas viejos y una de las cosas que él nos dijo fue “che, está buenísimo lo que tocan pero suenan como una banda de los ’70 y ustedes tienen que sonar como una banda moderna”.

Tuni: Claro, loco, tienen 25 años. Que La Renga suene así está todo bien. Se criaron en esa época, pero ustedes son de la época de la computadora y el Wifi. Así que todo el tiempo nos planteó esa cuestión de intentar sonar como una banda de 2020 y no como una de 1970. Y apuntando a que eso ya lo hacíamos y lo hacíamos bien, él creía que el desafío de la banda podía estar en esto otro.

–   ¿Cuáles fueron los principales aportes de Gabi como productor?

Tuni: Gabi es un súper músico. Es batero pero toca la viola, toca el bajo, tiene oído absoluto, entonces, también es re bueno con las melodías de la voz. Por ahí hay canciones que se la mostramos de una manera y él de toque dijo “esto está buenísimo y así tiene que ser el disco”. Y hay otros temas que tuvimos que dar vuelta partes y cosas, estribillos, solos. Hasta que encontramos la forma óptima de cada canción. Mucho de ese proceso a veces es recortar la canción. Y a nivel individual, tocó fibras en cada uno. A Martín, el batero, lo volvió loco siendo baterista. “Tocá más fuerte”; le subía y le bajaba el amplificador. A mí como violero también, “probá así o cambiá acá”. Me parece que le cambió mucho al sonido de la banda, fue donde más nos enriquecimos.

Matías: También el color que le aportó a la mezcla. Nosotros nos imaginábamos el disco de tal manera. Cuando vos vas grabando o escuchando en el estudio un poco te imaginas cómo va a sonar el disco. Pero él con el ingeniero de sonido que hizo la mezcla como que le dieron su color particular. Para mí los discos tienen como colores, tienen cosas, tienen texturas y eso fue mucho aporte de él también. Él se lo imaginaba de una manera. Cuando vos te lo imaginas, te suena todo como muy crudo pero cuando él nos empezó a pasar esas mezclas o esas cositas que se le iban ocurriendo, nos pareció buenísimo.

Tuni: A pesar de todo este proceso de mezcla que te contamos, siempre se buscó mantener el espíritu de que somos tres y que eso se pueda replicar en vivo y que no nos quede un disco intocable. Sino no tendría sentido todo esto.

–   ¿Gabi estuvo presente durante todo el proceso de grabación?

Tuni: Todo lo que fue la grabación, estuvo los nueve días. De hecho, un poco él es el piloto del barco, tiene que estar ahí dirigiendo todo porque para nosotros es todo un quilombo durante esos días. Agradeces si dormís y comes, además de tocar. Es como una bendición. Su aporte fue previo al disco, en la pre producción, los días de grabación y en la mezcla.

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–  Una vez dentro del estudio de grabación, ¿cambiaron cosas sobre la marcha?

Tuni: Algunas cositas cambiaron. Te diría que de los once temas, diez están casi iguales a como los ensayamos. Quizás, cambiaron algunos detalles. La verdad que llegamos súper ensayados. Creo que el fuerte de la pre producción fue haber estado tres, cuatro meses, tocando todos los temas. 

Matias: Sí. A diferencia del primer disco, la producción de éste fue distinto porque grabamos los tres juntos. Está buenísimo pero también te exige mucho laburo previo: prepararte, ensayar. Y la verdad que es mucho más divertido grabar así.

Tuni: El formato se presta también. Cada uno tiene su área: el bajo, la batería, la guitarra y la voz, por supuesto. Implicó un desafío para nosotros. ¡Ojo! También estaba la posibilidad de grabar por separado si queríamos como lo hicimos con Desatavoces y que también funcionó. Pero sí, tuvimos que ajustarnos muchísimo en la sala para después tratar de llevar lo mismo que pasaba acá al estudio. Y ahí bueno, todo es más grande, los nervios, cómo suenan las cosas. Todo se escucha mucho más. Cuando te equivocas se escucha mucho más, como que todo se amplifica ahí pero también lo que está bueno se amplifica. Entonces, ahí te das cuenta de todo el laburo previo. El trabajo de pre producción me parece fundamental para los discos.

Matías: Disco a disco vas aprendiendo un montón de cosas. Con Desatavoces nos pasó que por cuestiones de que uno no sabe cómo es esto fue todo muy concentrado en el tiempo. Y de repente, nos encontramos que teníamos la presentación del disco pero no teníamos el disco en la mano hasta una semana antes. Entonces, dijimos “vamos a planearlo bien, tranquilos. Grabamos, tocamos después. Salió el disco y lo subimos a Internet”.

Tuni: Además, creo que es algo que le debe pasar a todas las bandas cuando arrancan. Vos tenes necesidad de tener el material. Los primeros discos tienen mucho de esa necesidad desesperada de tener material. Entonces, haces todo rápido, todo apurado, terminas presentando el disco y no lo tenés ni en las manos. Ahora fue distinto.

–  ¿Contó con músicos invitados Tiempo Cero?

Matías: Las acústicas, en general, casi todas las grabó Gabi, porque además es un muy buen guitarrista.

Tuni: Venía y tocaba mis solos mejor que yo (RISAS). Es un muy buen guitarrista. Y después, Migue (Soifer) en percusión que grabó las panderetas. Todo lo demás, grabado por nosotros tres.

–  Por lo general, a la hora de bautizar un disco, se suele poner el nombre de aquella canción del álbum que representa al trabajo en su totalidad. ¿A qué hace referencia Tiempo Cero?

Matías: Justamente, somos anti eso (RISAS).

Tuni: Tuvimos que buscar la forma de lograr eso de que algo represente todo el disco pero decirlo de otra manera. Hay canciones si querés como bisagras en cuanto a la temática del disco que pueden ser “En Blanco” o “El círculo invisible” que son justo los temas que abren y cierran el disco y no es casualidad tampoco eso que plantean un poco como esta idea de que el principio y el final muchas veces convergen en un mismo punto. Un principio es como una hoja en blanco a llenar y cuando termina ese proceso sentís otra vez esa sensación de estar en blanco pero con todo un aprendizaje de por medio y con una nueva hoja para llenar de cosas nuevas. Tal vez es como que tomamos a ese Tiempo Cero como ese punto a partir del cual todo empieza y del cual todo se puede crear. De hecho, la tapa del disco es como una especie de génesis o de universo, una cosa así, que remite como a esa idea.

–   Más allá de la necesidad que tenían con Desatavoces de sacar un disco, ¿qué otras diferencias pueden encontrar con el primer disco?

Tuni: Por un lado, éramos más chicos en muchos sentidos. En edad no tanto. Pero la banda como organismo es como un ser vivo también. Y nosotros sacamos Desatavoces en enero de 2013 habiendo tocado por primera vez como 5ta del Lobo en octubre de 2012. Entonces, como que hubo muy poco tiempo de armar al “ser humano banda”. De hecho, nos terminamos de conocer mucho tocando, en el estudio, en la pre producción.

Matías: Yo creo que grabar un disco te hace tomar como mucha dimensión de lo que estás haciendo. Por lo menos para mí. Esto que estás haciendo está bien, pero, ¿por qué? ¿A dónde va? Y te lleva a preguntarte todas esas cosas. Musicalmente, creces un montón disco a disco. También cosas de nuestra vida personal. Grabando Tiempo Cero, todos nos fuimos a vivir solos. Empezó otro momento de la vida de cada uno, digamos.

Tuni: Sí, dos fuimos tíos (RISAS). Entonces, fueron dos años que nos pasaron muchas cosas. Nos pasaron muchas cosas como banda. Es lo que te decía antes, entramos a grabar Desatavoces y teníamos, nose, tres shows en vivo. Y entramos a grabar Tiempo Cero y teníamos el Teatro de Flores, el Malvinas, habíamos hecho bochas de Uniclub ya sea en la Fiesta Groovestock o con bandas que nos han invitado. Teníamos un recorrido de 30, 40 shows que no teníamos antes ni por casualidad y en todos esos puntos es en donde la banda se conoce y crece.
Entonces es imposible que no nos afecte, que no nos afecta para bien digo, que te afecte y te haga reflexionar. Yo siento que en algún punto creativamente Tiempo Cero fue como un rompecabezas. Primero no tenía nada, después tuvo “En blanco” que fue la primera canción  y ahí dije “es un re buen disparador para que todo el disco hable de esto”. Me tomé mucho el laburo de buscar que haya como toda una conexión, todo un concepto que unifique el disco. Desatavoces fue como más vomitado. Tiempo cero fue algo más construido, más craneado, por decirlo de alguna manera, más buscado en todo sentido. Desde el audio, las letras y sumarle todas esas situaciones de vida que nos tocó vivir a cada uno que también nos hicieron crecer un montón.

–   ¿Disfrutaron estar en un estudio de grabación?

Tuni: Me encanta. Viviría en un estudio.

Matías: Es un espacio muy raro. Porque a veces te parece que no pasa el tiempo. A veces pasa rapidísimo. Estuviste ocho horas ahí adentro y no te diste cuenta. Yo por lo menos quiero tocar todo lo que hay ahí adentro (RISAS). No sé qué son todos esos botones pero no me importa. Es un lugar muy extraño, pero muy lindo.

Tuni: Sí, también te pasan un montón de cosas personales. A la hora de grabar las voces, yo los eché a todos. Todos a la cocina. Me quedé sólo con Gabi y Guille que es el ingeniero de grabación y necesitaba como ese momento de intimidad: el micrófono, las letras y yo, nada más. Después cuando grabábamos las bases los tres juntos era estar ahí, hacerle caras al otro a través del espejo, parar para comer, muy divertido, la pasamos muy bien. Estás diez horas ahí adentro y pasa como si fuera un minuto. Y también, por otro lado, estas todo el tiempo diciendo “quiero disfrutarlo” porque nunca sabes cuándo vas a volver a estar en un estudio. Son lugares en lo que fluye mucho la creatividad. No sé por qué pero todo lo que se te ocurra ahí, lo probás y suena increíble (RISAS).

Hacía el final de la charla, se incorporó el tercer integrante de 5ta del Lobo, Martín Schiliro, baterista.

– ¿Sienten que suenan totalmente distinto a como lo hacían en los tiempos de Desatavoces?

Todos: Sí, sí.

Tuni: Sí. De hecho, muchas de las reversiones de los temas viejos no tienen que ver tanto con que no te guste o no te pase nada tocándolos sino que es más como un “che, ¿yo tocaba eso?” Es como que hoy en día no me refleja para nada, ni ese arreglo ni esa forma de estar tocado o cantado. Y bueno, ¿cómo hacemos ese tema que está buenísimo pero reflejado en lo que sos hoy en día? Porque los discos tienen eso de que son fotos del momento y entre momento y momento hay crecimiento.

Martín: Además, no es que los temas nos dejaron de gustar. Los temas nos encantan y nos va a gustar toda la vida.

Tuni: En este caso puntual es como que son dos rumbos muy diferentes un disco y el otro. Tal vez, un tercer disco sea una síntesis de los dos o no. Sea otra cosa totalmente diferente pero en este momento puntual de la banda fue como dar vuelta la hoja bastante fuerte porque no tenía nada que ver la búsqueda de la banda hace dos años con la búsqueda de la banda hoy en día. Me parece que al día de hoy, Tiempo Cero es una gran foto de este momento tal cual lo imaginamos. Incluso hasta superó lo que imaginábamos y bueno, habrá que ver cuánto tiempo nos dura esta foto. Por un lado, espero que mucho, por el otro, espero que poco (RISAS).

– Desde que comenzaron su carrera, han pisado escenarios importantes como el Teatro de Flores o el Estadio Malvinas Argentinas. ¿En qué lugar que aún no hayan tocado les gustaría presentarse?

Martín: Yo elegiría el Luna Park porque desde que soy chiquito me encanta. Por una cuestión de que yo soy fanático de Los Piojos y los fui a ver más veces que a mi casa, más o menos (RISAS). Laburé ahí muchas veces también, entonces, es como un lugar que tengo en la cabeza desde que soy chico. Muchas veces estuve abajo, me gustaría estar arriba.

Tuni: Mi sueño de vida es tocar en la Bombonera. El día que toque en la Bombonera me voy a sentir súper realizado pero, en el corto plazo, me gustaría mucho tocar en Vorterix. Es un lugar que le tengo ganas hace tiempo.

Matías: Yo no sé. Podría decirte el Luna, podría decirte Vorterix, podría decirte cualquier lugar que sea gigante (RISAS). Bueno, podría ser un Groove y así completamos la tría.  

5ta del Lobo es:

Tuni Soifer (voz y guitarra);

Matías Quintana (bajo);

Martín Schiliro (batería).

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Para más información de la banda, podes ingresar a:

Fabebook: www.facebook.com/5tadelLoboOficial

Twitter: @5tadelLoboRock

Youtube: www.youtube.com/5tadelLoboOficial

Sitio Web: www.5tadellobo.com.ar

Compartimos “El círculo invisible”, single número 11 de Tiempo Cero y que sonará el próximo 30 de abril en el Uniclub por primera vez en vivo:

#Parapipou “Tratamos de vivir y de pensar que siempre es nuestro mejor momento”

Podría empezar resumiendo estas líneas con la primera sensación que me transmitieron: la alegría como forma de vida. Parece tan simple decirlo. Es sólo una cuestión de diversión. Cuando uno hace lo que realmente quiere y le apasiona, no hay forma que pueda salir mal. El secreto es mantenerse firme a los deseos y convicciones. El resto se reduce a pequeños obstáculos y desafíos que, por supuesto, sortearemos si hay esfuerzo de por medio y estamos dispuestos a seguir.

Nueve años atrás comenzaba este recorrido que aún proyecta varios kilómetros por delante. A días de celebrar su noveno aniversario, Parapipou nos brindó una charla más que agradable en la que hicimos breves paradas en el tiempo (pasado, presente y futuro), así como también revelaron sus planes, ideas y la filosofía que practican e interiorizan como grupo humano, como compañeros de trabajo y como amigos.

La cita estaba pactada el martes a las 20 hs en el consagrado Makena Cantina Club, un espacio ubicado en el corazón de Palermo. Si existe un escenario que ha visto nacer y crecer bandas, definitivamente es éste. Allí me esperaron Mauro Delbón (voz) y Leandro Darqui (guitarrista), ambos organizadores de La Ciclola, un evento que horas después tendría lugar entre aquellas paredes.

Makena comenzaba a mostrar los primeros signos de movimiento: gente entrando y saliendo, los músicos descargando sus instrumentos y posicionándose para realizar las respectivas pruebas de sonido y la música (compañera infalible) responsable de ir calentando los motores de lo que sería otra gran noche. En tanto, Leandro, Mauro y yo nos acomodamos en una sala apartada del barullo organizativo para comenzar nuestra entretenida charla.

– A pocos días de volver al escenario para celebrar su noveno aniversario, ¿en qué situación los encuentra este presente?

Leandro: Nos encontramos en nuestro mejor momento. Tratamos de vivir y de pensar que siempre es nuestro mejor momento porque todos los demás no nos interesan. Importa el momento actual. Y nosotros, con toda la historia que tenemos atrás, pudimos aprender y juntar todo lo que realmente necesitamos para poder explotar nuestro potencial de aquí en adelante.

Mauro: La verdad que para nosotros es muy importante el día a día. Estamos reencontrándonos. Hemos pasado por un montón de situaciones que nos han enseñado cosas y lo más interesante es que estamos disfrutando cada día un poquito más lo que hacemos. Sintiéndolo cada vez un poco más real y sincero.

– Seguramente se lo preguntaron varias veces pero, ¿a qué alude el nombre “Parapipou”?

Mauro: A nosotros. Es una palabra que no tiene ningún otro significado más que nosotros. La palabra existe sólo para nosotros en Internet. Si vos pones “Parapipou” aparecemos nosotros. Así que supongo que debe significar eso (Risas).

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– Parapipou siempre se caracterizó por ser una banda alegre, enérgica, que transmite mensajes de concientización profundos, ¿creen que esta es la verdadera esencia de su música?

Mauro: Exactamente, esa combinación. No podríamos decirlo mejor. Surge también como reflejo de lo que pensamos nosotros y de cómo intentamos afrontar nuestro día a día. Me parece que es una forma de pensar compartida. Eso es parte de lo loco y la mística de la banda: personas que antes de juntarse no se conocían y a la vez compartían esta visión, este vínculo y terminaron siendo lo que ahora expresamos. Con el transcurso de la vida nos fuimos dando cuenta lo hermanados cósmicamente que estábamos.

Leandro: Eso también fue decantando con el tiempo. Porque el hecho de haber compartido nueve años nos permitió que todos podamos aprender un montón de todos los demás.

– También es notable que en sus shows en vivo se divierten mucho entre ustedes, más allá de estar tocando y cantando. ¿Qué sensaciones genera el estar brindándose así frente a su público?

Leandro: Sentimos que somos nosotros. ¿Viste esa frase que está hecha? Ahí, somos nosotros.

Mauro: Te sentís pleno. Y el tema del vínculo con la gente es mágico. Uno nunca deja de ser espectador. Es decir, uno abajo del escenario ve las cosas como un espectador y estando arriba del escenario, también las ve como un espectador. Estas en otro lugar, pero vos también estás siendo parte de ese show. Escucho la música, veo a todos los demás, la única diferencia es que no me puedo ver a mí mismo. Las primeras veces que el público cantó nuestros temas fue un ¡GUAAUUU! Y al final termina siendo como que cantas con un amigo una canción de cancha. La gente que viene acá nos conoce, nos escuchó, nos buscó, entonces ese es un vínculo especial.

– Son una banda numerosa. A la hora de organizarse, tomar decisiones, ¿cuesta mucho ponerse de acuerdo? ¿Cómo lo manejan?

Mauro: Bueno, en general,  una opción es la violencia y cuando nos cansamos de pegarnos, tiramos la moneda (RISAS). Naaa siempre fue todo muy fácil y natural para nosotros por suerte. Nunca tuvimos problemas. Tuvimos grandes desafíos y los fuimos superando. Esas cosas nos fueron uniendo y con tiempo y perseverancia, llegamos hasta acá. Mucha gente piensa que un grupo numeroso es complicado. A veces definir un tema entre tres personas creo que es más difícil que definirlo entre diez porque en un grupo de tres uno quiere una cosa, otro quiere otra y el tercero se queda en el medio. Entonces la dinámica de los grupos chicos también es muy particular. Y el hecho de ser un grupo más grande a veces implica no estar de acuerdo en ciertas cosas y que tampoco se trata de temas personales. Somos más, entonces, se diluyen las responsabilidades, se diluyen esas cosas que pueden llegar a ser conflictivas.

– Si le damos PLAY a una canción de Parapipou, nos topamos con una gran diversidad de estilos musicales, ¿cómo se fue dando esta combinación de géneros?

Leandro: La idea que nosotros intentamos implementar es que no se pongan límites en la creatividad musical porque poner límites hace que las cosas sean menos buenas de lo que podrían llegar a ser. Si uno se anima a romper todos los límites es cuando puede sacar lo mejor de sí mismo. Vamos a ser una banda de todo lo que podamos hacer.

– La realización de videoclips no es lo más importante para una banda pero ayuda bastante con el tema difusión. ¿Qué opinan al respecto? ¿Les gusta este tipo de producción?

Leandro: Es muy importante utilizar todas las herramientas de difusión. Como es el panorama de la música independiente actual, no podes dejar de lado ningún medio de difusión y los videoclips son una carta de presentación importante. Si vos lo haces bien te puede ayudar muchísimo.

Mauro: Un video puede tener en Internet mucho más impacto que un disco. Sacar un disco nuevo pero sin imágenes versus sacar un video de una canción. Pierde mil veces el disco porque el video al tener imágenes, la gente lo prefiere antes que escuchar un disco entero. Nos encantó actuar, pero nos encanta porque también es hacer una actividad con tus amigos de la banda extra musical, entonces es divertido en general.

– El videoclip de “Yo amo la TV” me parece un trabajo genial. ¿Cómo se pensó esta idea? ¿Cómo se le propuso a los distintos artistas y famosos que participen en él? ¿Fue complicado recopilar los distintos testimonios?

Mauro: Fue espectacular. Ese fue un trabajo de muchos meses de los productores. Ellos se ocuparon de contactar a todos y me parece que tenían muchas más cosas grabadas que no pusieron pero fue un trabajo súper difícil, súper engorroso, súper largo que lo hicieron muy bien y la verdad que es algo espectacular. También somos espectadores. Fuimos actores pero espectadores a su vez.

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– Actualmente son pocas las mujeres músicas que forman parte de una banda sin embargo, afortunadamente, cada vez son más. En el caso de Parapipou, cuenta con dos integrantes femeninas, Denise en percusión y Romina en Trombón. ¿Qué piensan acerca de este rol cada vez más activo de la mujer?

Leandro: Es genial que se estén sumando. Porque nosotros creemos que el ser hombre o ser mujer debería ser sólo una condición biológica. Pero no hay diferencia. Todos podemos hacer todo y no hay sentido de que a la mujer se la restrinja a ciertas actividades.

Mauro: Es cavernícola hasta explicarlo. De hecho, nos hemos cruzado con bandas solo de mujeres y son geniales. Debería ser mucho más habitual.

– Estuvieron separados un año entero como banda y, de todos modos, siguieron tocando. ¿Cómo vivieron esta experiencia de viajar y seguir adelante a pesar de las distancias?

Mauro: Fue un viaje más personal. Viaje durante un año para conocer. Estuve por Asia, por China, por India. Pero lo interesante fue el hecho de que mientras no estuve la banda siguió tocando y siguió tocando bien. La gente siguió yendo a apoyar. Y eso, por un lado, está buenísimo y es parte también de lo que vamos a festejar en la Trastienda: toda esa gente que nos siguió bancando. La fidelidad es espectacular. Calculo que no es una reacción dejar de escuchar una banda porque faltan miembros pero, al contrario, la banda tocó un montón el año pasado. La gente fue a todas las fechas.

Leandro: También nos encuentran en un momento muy diferente a cuando nos separamos. En ese momento, todos veníamos de trabajar en relación de dependencia, de un montón de compromisos que estaban por fuera de lo musical. Y ahora que nos reencontramos es al revés. Nos reencontramos todos con la decisión de que ésta sea nuestra actividad y que ocupe todo nuestro tiempo disponible.

– Si abrimos el abanico de posibilidades, la oferta musical de las bandas emergentes nacionales es diversa y amplia. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Creen que la música local se encuentra en un momento próspero?

Leandro: Tenemos una cantidad y una calidad inmensa de música argentina y simplemente hay que investigar. Porque los medios masivos de comunicación no te van a mostrar lo mejor. Te van a mostrar lo que ellos quieren para sus propios intereses.

Mauro: Claro y terminas escuchando Agapornis pensando que es música (RISAS). Naaa, sin ofender. Pero la realidad es que uno ve que, quizás, antes el monopolio comunicacional, por un lado, ponía bandas que todos escuchaban pero ponía bandas de calidad. Antes tenías monstruos como Soda Stereo, pero era Soda Stereo, ¿entendés? Pasa que uno como músico ve que bandas que no son profesionales en su ejecución, por cuestiones comerciales terminan acaparando un montón de espacio. No es una queja. Es como una observación de fenómeno social. No importa la calidad, no importa nada. Se hace muy notorio el hecho de que nos imponen qué música escuchar. Pasa que el hecho de ser una banda comercial o no, está muy lejos de lo musical. Pero en el ambiente, acá en la Argentina, lo que uno observa es que hay una faltante de productores. No los productores musicales que te arreglan un disco. Sino los productores que organizan festivales. Entonces, hay pocos festivales, hay pocos eventos. Y también hay poco conocimiento sobre cómo generar público. Todavía no le encontramos la vuelta, primero para que haya muchos productores en Capital y, segundo, para que esos productores tengan éxito convocando público. Eso te obliga a encargarte de hacer todo. Nosotros hoy estamos sentados en un ciclo que organizamos nosotros. Somos una banda, que organiza un ciclo para músicos con el único objetivo de que esto exista. Uno podría dedicarle más tiempo a tocar y a hacer y terminamos convirtiéndonos en productores para poder tocar.

– ¿En qué consiste La Ciclola, el evento clásico de Makena?

Mauro: Es un proyecto que comenzó siendo de la banda Parapipou. Éramos diez, pero todos los demás que no se ocupaban dijeron “mejor que se ocupen los que se están encargando de verdad”. Y los que se siguieron ocupando, lo hicieron manteniendo una visión 100% para las bandas. Acá las bandas se llevan el 100% de la puerta, los atendemos de la manera más profesional o por lo menos de la manera más acogedora que podemos. Tienen lugar todos los martes menos uno por mes que le pertenece a La Pelagatos que también organiza un ciclo acá. Las bandas que vienen, tocan hasta las 2 de la mañana y después hay fiesta hasta las 5 generalmente.

– Hemos visto en las redes sociales fotos que delatan a Parapipuo realizando shows callejeros. ¿Cómo surgió la idea? ¿Hace cuánto lo llevan a cabo?

Leandro: La primera vez que lo hicimos (tímidamente) habrá sido en abril del año pasado que fuimos a una feria en San Telmo y no encontrábamos ningún lugar y terminamos tocando al lado de los tachos de basura. Y fuimos variando los lugares. Fuimos a Plaza Francia, Parque Rivadavia. También, para no tener que pedir permiso a la ciudad y no tener que pedir electricidad, porque siempre tuvimos la noción de que es complicado hacerlo de la forma burocrática y legal, preferimos hacerlo por nuestra cuenta, sin joder a nadie, y que no nos jodan en lo posible. El hecho en sí es fantástico porque esas canciones que vos las podes hacer en un local privado, muchas veces pagando un seguro que hay que pagar, de esta manera lo podes hacer gratis. Y el objetivo principal es que la gente nos conozca. Y la gente por curiosidad se acerca y se termina identificando. Nosotros tenemos discos para regalar, se los llevan y te dejan un poco a la gorra.

– ¿Cuál fue el desafío más difícil al que tuvo que enfrentarse Parapipou?

Mauro: El desafío más difícil es el día a día de crecer sin medios financieros. Es pensar todo el tiempo en la manera de crecer, mantenerse creciendo y, que a su vez, no se desmorone nada de la vida personal de cada uno de nosotros. Es como un malabar gigante y eterno y te van cayendo todo el tiempo cosas. Y uno a veces no se da cuenta, pero eso que parece frágil cuando lo ves a la distancia, lleva nueve años de solidez. Entonces, en realidad, es bastante fuerte. Yo no tengo nada en mi vida que haya durado tanto tiempo (más que mi vida). Ningún proyecto que hice, ni la facultad, ni nada duró tanto. Y lo elegí yo por motus propio y nunca lo abandoné.

– Nueve años, casi una década. El próximo 16 de abril, la Trastienda Club los espera con los brazos abiertos para esta celebración. ¿Tienen pensado brindar un show especial? ¿Cómo se vienen preparando? ¿Se puede hacer algún adelanto?

Leandro: El condimento más fuerte que tenemos para compartir con la gente es el reencuentro de nosotros. Porque venimos de una época en la que algunos se fueron de viaje. Había una separación geográfica en realidad. Pero la esencia del grupo no se alteró en nada. Y pienso que la gente extraña la formación verdadera de Parapipou y la va a poder ver después de un montonazo de tiempo.

Mauro: Hay invitados. No me gusta hacer bandera de los invitados. Invitados muy buenos, súper interesantes. Algunos que han tocado con nosotros y otros que van a tocar por primera vez.

– Primera vez que pisan el escenario de la Trastienda Club. ¿Lo eligieron por algo en especial?

Leandro: Lo elegimos porque es uno de los lugares que nos faltaba recorrer dentro del circuito emergente. Ya hemos pasado por bares y lugares importantes como Niceto, el Konex, Groove y bueno, queríamos también darle un contexto diferente a la banda así que esa era la oportunidad que teníamos.

 Con dos demos y dos discos de estudio bajo el brazo, ¿se encuentra la banda trabajando en algo nuevo?

Mauro: Estamos preparando el tercer disco que todavía no sabemos cómo se va a llamar ni los temas que va a tener. Pero va a estar muy bueno. Vamos a estar mostrando en la Trastienda un par de esos temas también. Tenemos muchas ganas y vamos a mostrar todo el crecimiento de la banda y pensamos que va a ser un disco excelente. Seguramente entramos a grabarlo para mitad de año.

Para más información:

Facebook: /Parapipou
Twitter: @parapipou
Página oficial: www.parapipou.com

A modo de cierre y, como nos gusta finalizar estas notas, compartimos el video oficial de “Yo amo la TV”. Otra genialidad de Parapipou. ¡Disfrutalo!

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